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Julius EvolaRevuelta contra el Mundo Moderno, Paperback
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Para comprender tanto el esp ritu tradicional como la civilizaci n moderna, en tanto que negaci n de este principio, es preciso partir de la base fundamental constituida por la ense anza relativa a las dos naturalezas. Hay un orden f sico y un orden metaf sico. Existe la naturaleza mortal y la naturaleza de los inmortales. Existe la regi n superior del ''ser'' y la regi n inferior del ''devenir''. De forma general, existe un visible y un tangible y, antes y por encima de ste, un invisible y un intangible, que constituyen el supra-mundo, el principio y la verdadera vida.
Por todas partes, en el mundo de la Tradici n, en Oriente y Occidente, bajo una u otra forma, este conocimiento ha estado siempre presente como un eje inquebrantable en torno al cual todo lo dem s estaba jer rquicamente organizado.
Decimos conocimiento y no ''teor a''. Cualquiera que sea la dificultad que experimentan los modernos para concebirla, es preciso partir de la idea que el hombre de la Tradici n conoc a la realidad de un orden del ser mucho m s vasto que el que corresponde generalmente, hoy, a la palabra ''real''. Hoy, en el fondo, no se concibe m s ''realidad'' fuera del mundo de los cuerpos situados en el espacio y el tiempo. Ciertamente, algunos admiten aun hoy la existencia de algo m s all de lo sensible, pero, de hecho, es siempre a t tulo de hip tesis o de ley cient fica, idea especulativa o dogma religioso, no superando, en realidad, el l mite en cuesti n: pr cticamente, es decir, en tanto que experiencia directa, cualquiera que sea la divergencia de sus creencias ''materialistas'' y ''espiritualistas'', el hombre moderno normal no forma su imagen de la realidad m s que en funci n del mundo de los cuerpos.
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